FORMA DE VIDA



Ayurveda, no contempla únicamente a la enfermedad, por lo que no está dirigida únicamente a enfermos. El fin que persigue es la salud, siendo un completo sistema preventivo y “rejuvenecedor”, ideal para personas que aún gozando de bienestar, quieren seguir disfrutando de esa calidad de vida al máximo, e incluso mejorarla en cualquiera de los aspectos.

El Ayurveda es una forma de vida. Para ello, y dependiendo siempre de nuestra constitución, recomienda unas reglas de fácil aplicación, que comprenden; rutinas diarias y estacionales, tipos de alimentación, masajes, actividad física, etc.

Tal vez no consigamos nunca, alcanzar a la salud que realmente deseamos, pero tengamos claro, que cada grado de mejoría que consigamos, será un nivel superior de satisfacción del que disfrutaremos, durante cada minuto, de nuestra restante vida.

Debemos de hacer pues, por evitar las habituales prácticas malsanas y los llamados “atentados contra el sentido común”, (que seguramente todos identificamos), teniendo en cuenta que -nuestro cuerpo, a diferencia de los países del tercer mundo, siempre termina pagando todas sus deudas-.

Debemos concienciarnos, para llevar a cabo parte activa en nuestra salud, y no confiarla únicamente a manos de terceros, que primero, nunca nos conocerán tan bien como lo podamos hacer nosotros mismos, y segundo, aunque cueste decirlo, tampoco le darán todo el valor que deseamos, a una vida que no es la suya.

Vivimos gracias al aire que respiramos (sea aire puro o contaminado por tabaco, polución, etc.); al agua que bebemos (sea de manantial o a través de bebidas modificadas); y a los alimentos que comemos, que unas horas después, deberían si es posible, pasar a formar parte de lo que somos nosotros. Cada una de los trillones de las células que nos forman, nacen a partir de estos aportes que nos hacemos a nosotros mismos, siendo el resultado, -el producto de nuestro comportamiento-.